domingo, 4 de octubre de 2026

                                    Ultra Guara Somontano:












¡Objetivo cumplido! Todavía con las piernas destrozadas y el cuerpo intentando recuperar el calor, os traigo la crónica de mi última locura: la Ultra Guara Somontano 2026. Una aventura de 82,25 kilómetros con 4.394 metros de desnivel positivo que me costó 16:56:26 de puro trail running. Al final, un 144º puesto de la general que me saben a gloria en una edición donde acabar ya era un premio.

Os cuento cómo fue esta montaña rusa de emociones, dolores y paisajes 
brutales.

⏱️ La radiografía  (Datos de Strava)

  • Distancia: 82,25 km
  • Tiempo total sufriendo: 16h 56min 26seg
  • Ritmo medio: 12:21 min/km
  • Desnivel positivo: 4.394 metros de subidas rompedoras.
  • Esfuerzo relativo: 762 (Clasificado oficialmente por Strava como "Épico").
  • Pulsaciones medias: 128 ppm.
  • Calorías quemadas: 10.028 kcal (ya me he encargado de recuperarlas).

🏔️ El perfil del sufrimiento: Subidas infinitas y bajadas rompepiernas

La cosa empezó a las 3:00 de la mañana en Alquézar tras una odisea para lograr aparcar el coche. Salimos con una temperatura algo cálida que nos hizo sudar antes de tiempo, pero el verdadero "menú del día" estaba por llegar.
El terreno del Somontano es muy similar al del Garraf: pura piedra caliza, técnico, incómodo y sumamente traicionero. Aquí no hay cimas a tres mil metros, pero las tres subidas principales se clavan en el alma:
  1. La cresta de la Sierra de Balced: Oscuridad total y primera toma de contacto con la piedra.
  2. De Rodellar al Collado de las Almunias: Rompepiernas absoluto.
  3. El Gran Muro al Castillo de los Santos: Un auténtico paredón vertical de 2 kilómetros continuos con +600 metros que te hacían replantearte tus opciones de vida a cada paso.


Pero si las subidas dolieron, las bajadas fueron una tortura china para las rodillas. Destaco especialmente la bajada salvaje y súper técnica desde El Canalizo hasta Rodellar, donde un mal paso te mandaba al suelo, y el interminable descenso desde Balced hasta las Almunias: 9 kilómetros de puro pedregal suelto, machacón y completamente expuesto a un sol que te iba friendo la cabeza.

🌧️ Abductores al límite y congelación extrema

A nivel físico la carrera me puso a prueba muy pronto. Hasta el kilómetro 30 el abductor derecho me fue dando avisos serios. Iba tocado y temiendo lo peor, pero bendito anticramp: mano de santo para poder seguir tirando.
En Rodellar 1 (km 43) decidí resetearme. Parada larga en el avituallamiento, cambio de zapatillas (el mejor acierto del día) y cambio de maillot por una camiseta limpia. La estrategia con los geles, barritas e hidratos iba perfecta, pero la meteorología nos tenía guardada una última trampa.
Bajando desde el Mesón de Sevil, el cielo se rompió. Nos pilló un aguacero tremendo con un viento helado que nos caló hasta los huesos. Pasé frío de verdad, de ese que te congela las manos y te hace tiritar. Menos mal que a falta de unos kilómetros para la meta el sol volvió a salir para hacer de secador humano y permitirme encarar el final con otra cara. Al final, de 224 valientes que salimos, cruzamos la meta 187. ¡Sobrevivimos!

📊 Mis tiempos de paso (De menos a más)

Para los más analíticos, aquí se ve cómo pasé de estar el 195º en los primeros kilómetros a ir ganando terreno y regularidad conforme la gente iba cayendo:
Punto de ControlTiempo de CarreraPosición
Alquézar00:02:50195º
Viña02:06:11173º
Mesón de Sevil 103:03:54173º
Pedro Buil04:21:36169º
Rodellar 107:14:19170º
Mascún09:44:09151º
Rodellar 210:07:12145º
Coll Almunias12:59:46140º
Castillo Los Santos14:34:55141º
Mesón de Sevil 215:11:51138º
Meta (Alquézar)16:56:25144º

💬 El tercer tiempo: Lo mejor y lo peor de la UTGS

Quitando los dolores, correr por aquí siempre tiene algo especial. Os dejo mi balance con total honestidad:
👍 Lo mejor:
  • Vistas de postal: Cruzar los cañones, desfiladeros y gargantas profundas de la Sierra de Guara compensa cada ampolla. Además, las aves rapaces sobrevolando las paredes de roca te hacían sentir en pleno documental.

  • El ambientazo: El pueblo se vuelca por completo. Por cierto, el 40% de los corredores eran franceses; no conocía a nadie, pero el compañerismo fue genial.

  • Salvar los muebles: Superar el amago de lesión de abductor y la tiritona de frío me deja claro que la cabeza sigue funcionando mejor que las piernas.
👎 Lo peor:
  • Avituallamientos "a ojo": Algunos estaban lejísimos y otros demasiado juntos. Si llega a apretar el calor de verdad en esas zonas tan secas y sin un solo punto de agua, nos da un síncope a la mitad.
  • El reloj endemoniado: El track oficial era tan impreciso que mi reloj no paraba de pitar con el dichoso mensajito de "fuera de ruta". ¡Qué estrés de pitidos!

🛌 El gran acierto final

Tras cruzar la meta a las siete de la tarde y sin tener que volver a utilizar el frontal, la jugada maestra del fin de semana fue haber reservado una habitación en Yaso. No había nada más cerca, pero esa ducha calentita para quitarme el barro y el frío del cuerpo, y el poder dormir del tirón sin tener que coger el coche para volver a casa por la noche, fue la gloria absoluta.
¡Una más para la saca! Ahora a descansar, comer bien y empezar a pensar en la próxima... Bisuara.. alla que vamos.