domingo, 20 de septiembre de 2026

Crónica Rialp Matxicots: Cuando la cabeza gestiona lo que las piernas no entrenaron


Hay ultras que se preparan con mimo, sumando semanas de volumen, desnivel y series en el monte. Y luego hay ultras a las que se llega por puro coraje. Mi participación en la Rialp Matxicots (59 km y 4.378 metros de desnivel positivo) pertenece al segundo grupo. Tras un mes de agosto totalmente en blanco a nivel de kilómetros debido a la carga laboral, y con el peaje inevitable de cargar con algún kilo de más en la mochila biológica, el objetivo en la línea de salida del Pallars Sobirà era claro: gestión mental, sangre fría y supervivencia aeróbica.

Aquí os dejo el desglose milimétrico de una jornada de alta montaña donde la estrategia y el material terminaron por salvar el día.


La primera mitad: Fluidez en el llano y el peaje de la verticalidad

El inicio de la carrera desde Rialp fue prometedor. Las piernas salieron frescas y con ganas de rodar. Durante los primeros 6 kilómetros, el terreno dio tregua y me permitió moverme a unos ritmos alegres de entre 6:42 y 7:49 min/km. En los pies calzaba las Salomon S/Lab Genesis, una elección de lujo para esta primera mitad. Su ligereza, combinada con la precisión de su chasis y el agarre del compuesto Contagrip, me dio una confianza brutal para negociar los primeros senderos revueltos.

Sin embargo, las facturas en alta montaña no tardan en llegar si no has hecho los deberes previos. A partir del kilómetro 7, camino al Tossalet Roi (1.984 m) y El Bony (2.446 m), la pendiente se volvió severa. La falta de fuerza específica por el parón de agosto me obligó a penalizar notablemente en las subidas. El ritmo cayó de manera progresiva hasta rozar los 18 min/km en el kilómetro 14, una auténtica pared vertical de más de 200 metros positivos en apenas mil metros de distancia. Clavar bastones, bajar la barbilla al pecho y vigilar el pulso medio en la franja aeróbica (144-147 ppm) fue la única consigna válida para no entrar en zona roja antes de tiempo.


El juicio del Montsent de Pallars: Kilómetro 27

Si hay un punto que define la dureza alpina de la Matxicots, ese es el Montsent de Pallars (2.883 m). Llegar allí arriba sin volumen de entrenamiento es un ejercicio de psicología pura. El dato de mi reloj en el kilómetro 27 lo dice todo: 54 minutos para completar un solo kilómetro.

Fue una batalla agónica contra los elementos y la gravedad: 385 metros de desnivel positivo neto campo a través, sorteando bloques gigantes de piedra y tarteras descompuestas donde cada dos pasos hacia adelante suponían medio resbalón hacia atrás. En ese infierno de granito, las Genesis volvieron a responder de cine, agarrándose a la roca como ventosas. A pesar de la fatiga estructural y muscular, mantuve las pulsaciones medias estables en 137 ppm. Sabía que si me cebaba intentando seguir ritmos ajenos, la carrera se acababa allí mismo.


Kilómetro 40: La estrategia nutricional y la parada que resucitó la carrera

Tras superar el coloso rojizo del Montorroio (2.862 m) y un descenso técnico muy empinado que me obligó a bajar las revoluciones (el pulso se desplomó a 104 ppm en el kilómetro 40), llegué al punto crítico de la bolsa de vida. Hasta ese momento, la estrategia nutricional había sido de pura resistencia: a lo largo de las horas fui tirando de 3 litros de agua con polvos de hidratos de carbono, entre 3 y 4 pastillas de sales, unas cuantas gominolas y unos 7 u 8 geles (alternando con y sin cafeína), además de un par de pastillas de cafeína extra para mantener la alerta en los tramos alpinos.

En los avituallamientos alterné el combustible rápido (un litro de Aquarius en total, fruta, membrillo y dátiles) con comida real como jamón serrano, queso y frutos secos. Si bien esta combinación me mantuvo con los niveles de energía estables y sin un solo amago de calambre, en el último tercio de carrera empecé a notar que el agua me pesaba en el estómago, un síntoma claro de que el sistema digestivo empezaba a saturarse por el esfuerzo continuado.

Por eso, la parada en la bolsa de vida fue un plan de rescate vital en tres pasos:

  • Asentamiento gástrico y energía: Una buena recarga de hidratos de carbono complejos (pasta) para reponer el glucógeno vacío y aporte proteico para frenar el catabolismo muscular.
  • Higiene y confort: Secar bien los pies, revisar la piel e hidratarlos adecuadamente.
  • Cambio estratégico de calzado: Guardé las de competición alpina y saqué a pasear las nuevas New Balance Fresh Foam X Hierro v9.

Los últimos 20 km: El bautismo de las Hierro v9

Afrontar el tercio final de una ultra con un calzado completamente diferente es una jugada que puede salir muy bien o muy mal. Con las Hierro 9 salió de matrícula de honor. New Balance ha hecho un trabajo soberbio al aligerar este modelo por debajo de los 300 gramos y bajarle el drop a 4 mm.

Los últimos 20 kilómetros de la Matxicots son un descenso continuo hacia el valle, salpicado de zonas boscosas revueltas con raíces y senderos rápidos. Con los cuádriceps ya tocados por los gigantes alpinos, el perfil maximalista de la mediasuela de las Hierro v9 actuó como un colchón salvavidas. Su plataforma ancha me dio la estabilidad necesaria cuando la fatiga ya hacía mella en mi técnica de pisada, y la suela Vibram Megagrip con Traction Lug me permitió soltar piernas en las bajadas con total seguridad. Tras la parada, los parciales volvieron a estabilizarse de inmediato en torno a los 10:30 - 11:00 min/km, con un motor aeróbico súper eficiente rodando a apenas 110 ppm.

El último kilómetro fue el premio: un vaciado neuromuscular total, subiendo el pulso a 154 ppm para cruzar el arco de meta en Rialp tras más de 14 horas de pura montaña.


Conclusiones y la mirada puesta en Guara Somontano

Esta Matxicots me deja una gran lección: el cuerpo tiene memoria, pero la cabeza es la que te lleva a la meta cuando las piernas dicen basta. Terminar una prueba de este calibre con una respuesta muscular excelente (más allá de las pertinentes y lógicas agujetas del día siguiente en los cuádriceps) es la confirmación de que el motor está intacto.

No hay tiempo para celebraciones largas. El Pirineo ya es historia y las piernas han despertado del letargo estival. En dos semanas nos vemos en las pasarelas, cañones y rocas calizas de la Ultra Trail Guara Somontano. El terreno será diferente, más seco y probablemente más caluroso, por lo que ajustar los ratios de hidratación y evitar esa pesadez estomacal del final será el próximo gran objetivo. ¡Seguimos!




miércoles, 22 de julio de 2026

GRAN TRAIL VUELTA ANETO: Entre la gloria de Llauset y la ley del Pirineo







Toda gran odisea tiene un prólogo silencioso que a menudo dicta su destino. Llegaba al Valle de Benasque con un motor impresionante y la confianza por las nubes: apenas un mes antes había conseguido la primera plaza en la categoría Máster 60 de la Ultra de Andorra. El primer error de la jornada se cometió antes de cruzar la línea de salida: la falta de descanso. Intentar arañar unas horas de sueño aparcado en el parking del polideportivo de Benasque resultó ser una misión imposible. El bullicio, los nervios del ambiente y el trasiego constante impidieron conciliar el sueño. Sin saberlo, el cuerpo ya comenzaba la aventura con una deuda de energía y el sistema digestivo estresado.

A pesar de ello, la salida por las calles de Benasque a medianoche fue un estallido de pura magia. En plena madrugada, la localidad se volcó por completo: me vi rodeado de una multitud de gente animando, aplaudiendo y haciendo sonar con fuerza los cencerros, rompiendo el silencio pirenaico y metiéndote la adrenalina en las venas.



Desde el pistoletazo inicial, la presión era máxima. El primer gran objetivo era el tramo que va de Benasque al Refugio de La Renclusa, un inicio de carrera vertiginoso marcado por un estricto corte horario de 4 horas. Superada esa primera barrera contra el crono, la prueba se adentró en la salvaje oscuridad del imponente y técnico tramo de Salenques. Allí, entre el caos de bloques de piedra, el cuerpo pagó los primeros peajes físicos: varias torceduras en el pie izquierdo y golpes secos en las piernas, además de un par de caídas sin mayores consecuencias.



Para este hostil terreno inicial, la elección de material fue impecable: La Sportiva Akyra II, una auténtica garantía de protección. Aunque la abrasión de las rocas pirenaicas dejó la malla bastante tocada, la suela terminó impecable y su agarre me dio una confianza absoluta. La respuesta muscular en ese tramo fue descomunal, moviéndote con fuerza y sin ningún amago de rampa. Fue entonces cuando la montaña te regaló su estampa más espectacular: la sobrecogedora belleza de los lagos de Llauset



un paisaje idílico donde la hidratación y la comida funcionaban al milímetro hasta aproximadamente el kilómetro 50.

En la implacable subida al Pico de Estiba



 todavía iba bastante bien, respondiendo con entereza a la dureza del terreno. Tras coronar, afronté una larguísima e interminable bajada a Benasque en la que el calor empezó a apretar de forma asfixiante. Fue precisamente al final de la bajada me adelantaron los cinco primeros clasificados de la Vuelta al Aneto, que volaban hacia el pueblo a un ritmo infernal. Sorprendía también cruzarse en ese punto con varios excursionistas activos. Completé el primer bucle en un tiempo aproximado de 15 horas.

Al entrar en el gran avituallamiento de Benasque, el calor sofocante acumulado y la falta de descanso pasaron factura de golpe. El estómago lanzó el aviso definitivo y rechazó por completo la comida sólida; el sistema digestivo se había bloqueado. Intentando salvar la situación, tomé un batido de proteínas, una ducha reparadora y un cambio de ropa limpia. En este punto, cambié a las New Balance Fresh Foam X Hierro v9, una gran elección. Las piernas aún querían guerra y estaba decidido a continuar.

La gran fiesta del trail continuó al arrancar el segundo bucle. Nada más salir de Benasque, me iba encontrando de frente con los corredores del Maratón de Las Tucas



 que venían en sentido inverso, compartiendo alientos en la senda. Sin poder ingerir nada sólido y apenas escasos sorbos de agua, la energía se evaporó por completo por culpa del bloqueo gástrico. El ascenso se convirtió en un calvario de resistencia pura; los últimos dos kilómetros de subida al refugio de Ángel Orús 



se hicieron eternos, cada paso costaba un mundo y las paredes del refugio parecían un espejismo inalcanzable.

Al cruzarse su umbral, la cordura se impuso a la cabezonería. Continuar sin gasolina y al borde de la deshidratación era una temeridad, por lo que tomé la madura decisión de detenerme. El colapso del estómago era tal, que me fui a dormir sin comer absolutamente nada, rindiéndonos al descanso necesario junto a otro compañero de retirada. En la calma del refugio, arropados por las horas de sueño, el cuerpo dio por fin una tregua y desayunasteis nada más levantaros, recuperando la energía, decidimos bajar corriendo hasta Eriste, acompañados por el rugido y la imponente belleza de la Cascada de Espigantosa



en un descenso rápido y divertido. Abajo, en el pueblo, os esperaba la mujer de tu compañero para llevaros de vuelta a Benasque.

Una vez de regreso en el epicentro de la carrera, tras una ducha reparadora, vimos a los últimos corredores de la ultra que cruzaban la línea de llegada tras horas de sufrimiento. Ver su esfuerzo me recordó la grandeza de este deporte y supuso el cierre definitivo a mi exigente temporada de competición.

Me retiré sin la medalla de Benasque, pero con el orgullo de un año deportivo brillante donde toqué el cielo con mi podio en Andorra. Esta retirada no es un punto final, sino el punto y seguido necesario para reiniciar el organismo. En septiembre arranca una nueva temporada, y mi próximo gran objetivo ya está grabado en piedra: la Ultra Trail Guara Somontano de 82 kilómetros.



domingo, 14 de junio de 2026

TRAIL 100 ANDORRA BY UTMB




Acto I: El embudo de Ordino y el desvío por nieve en el Comapedrosa

La tensión era máxima en el cajón de salida de Ordino. A las 06:00 AM, los corredores profesionales (los pros) inauguraron la jornada imprimiendo un ritmo frenético. Apenas cuatro minutos después, a las 06:04 AM, llegó mi turno. Los primeros metros exigieron paciencia y templanza: la masiva cantidad de corredores provocó el temido efecto embudo al estrecharse el recorrido, un tapón humano donde era crucial mantener la calma y no desgastar fuerzas innecesariamente en frenazos y acelerones. Una vez superado el colapso inicial, el terreno dócil hasta La Cortinada permitió estirar el pelotón antes de encarar el exigente y directo ascenso al Coll de les Cases, superando las zonas boscosas iniciales a ritmo constante, llegando al Refugi de Pla de l'Estany (km 10,5 | 2.088 m) a las 08:31 AM.

Debido a la excesiva acumulación de nieve y hielo en las cotas altas, la organización se vio obligada a cancelar la ascensión al Pico del Comapedrosa (2.942 m) por motivos de seguridad. En su lugar, se activó un trazado alternativo de alta montaña que rodeó el macizo. A pesar de no coronar el techo andorrano, la dificultad por la altitud se hizo notar con fuerza al flaquear el oxígeno por encima de los 2.500 metros, con un viento gélido que entumecía los músculos. Las Tomir 2.0 respondieron con nota sobre el terreno blanco y descompuesto, llegando al Refugi de Comapedrosa (km 17,1 | 2.260 m) a las 10:40 AM.

Dejando atrás el sector de alta cota, la carrera buscó zonas transicionales abiertas. Subida hacia Port Vell (2.496 m) y aprovechando las limpias pistas de esquí del descenso para soltar piernas, alcanzando el puesto de control del Coll de la Botella (km 23,6 | 2.069 m) a las 12:05 PM .


Acto II: Compartir sendero entre extranjeros y la logística del Parc Central

La ultra avanzaba y un factor invisible empezó a condicionar el aspecto psicológico de la prueba: el idioma. En un pelotón profundamente internacional, iba avanzaba rodeado de corredores extranjeros, lo que hacía casi imposible cruzar palabras o encontrar un relevo conversacional para mitigar la fatiga mental. Sin embargo, los senderos pirenaicos le depararon un encuentro providencial. Durante un buen tramo de este sector, coincidí y compartí kilómetros con Joan Palleja Elias, un viejo conocido de las carreras catalanas e histórico miembro del Club Excursionista de Gràcia. El encuentro supuso una tremenda inyección de energía; Joan Palleja avanzaba firme hacia el liderato indiscutible de su propia categoría Máster 65. Compartir confidencias y ritmos con un viejo amigo rompió la monotonía del aislamiento internacional antes de separarse en el descenso.

Poco después, la carrera cayó con velocidad hacia el fondo del valle. En el bullicio del Parc Central (km 37,5) aguardaba el momento de logística más emotivo y estratégico de la jornada. Allí, esperándome al pie del cañón, se encontraba mi mujer. A pesar de las estrictas medidas de la organización que no le permitieron acceder al interior del recinto vallado de asistencia, su sola presencia a pocos metros fue el combustible definitivo.



En este punto, las Tomir 2.0 empezaban a picarme notablemente en la punta de los pies en las bajadas largas. Sin dudarlo, cambio a Akyra 2. Con el nuevo calzado, neutralice las molestias justo antes de encarar el tramo más destructor del circuito: la infernal subida a la umbría del Bony de la Pica (2.402 m), la irregular cresta de la sierra de Enclar y el largo descenso pedregoso que castigaba las rodillas antes de pisar el avituallamiento base de La Margineda a las 16:39 PM.


Acto III: Avituallamientos sobresalientes y la estocada definitiva pasado el Pic Maià

Si algo destacó a lo largo de toda la jornada fue el despliegue logístico de la prueba. Los corredores contaron con avituallamientos completísimos, donde la variedad de comida y la presencia de geles de alta calidad Nüuk facilitaron una reposición energética idónea y sin problemas estomacales. A esto se sumó un factor diferencial: bastante gente animando en los valles y un personal de voluntarios en los puntos de control que se mostró extremadamente servicial, atento y dispuesto a ayudar en todo momento, facilitándome las transiciones.

La carrera entró en su ecuador cruzando el majestuoso Valle del Madriu-Perafita-Claror. El sector hacia el Refugi de l'Illa (2.488 m) planteó el desafío más largo: 17,5 kilómetros y 1.550 metros de desnivel positivo sin descanso. Aquí con algún amago de rampa, solucionado con un sorbo de nocramp, y con las Akyra 2 rindiendo al máximo, sobre las losas de piedra junto al río, coronando el refugio a las 17:44 PM .

El trazado conducía posteriormente hacia el Hotel Pic Maià, el punto exacto donde cuatro años atrás me había visto obligado a retirarme. Al mirar las referencias con respecto a mi rendimiento anterior, los datos eran aplastantes: Pisaba el Hotel Pic Maià con un espectacular adelanto de 1 hora y 45 minutos respecto al tiempo de la edición pasada. 20:52 pm

En un giro idílico del destino, una vez pasado el Hotel Pic Maià, saqué el frontal y dejando atrás a Joan, y a mi principal rival, que acusó un gran desgaste físico. El regreso hacia el norte continuó rumbo a Els Cortals d'Encamp (2.087 m), arribando al control a las 00:17 AM.


Acto IV: El puente tibetano y el infierno vertical post-Canillo

Con más de 70 kilómetros acumulados, el tramo hacia el fondo del valle ofreció un balsámico respiro sobre el Camí de les Pardines: un sendero ancho y liso a 1.600 metros de altitud donde mantuve un trote alegre. Pasamos por el Lago de Engolasters antes de ejecutar un descenso serpenteante, hasta les Bons / Encamp (km 78,6 | 1.314 m) a la 01:54 AM.

La noche cerrada custodiaba el recorrido cuando alcancé el imponente puente tibetano de Canillo. Suspendido en la oscuridad profunda del valle, cruzar aquella pasarela nos ofreció una estampa visual única. Sin embargo, los Pirineos exigían un último peaje de sufrimiento. Nada más dejar atrás la pasarela, y después del avituallamiento 02:42 tocó encarar la durísima y severa subida posterior. Con las piernas ya muy castigadas por el desgaste previo, ese repecho vertical en plena noche se convirtió en un auténtico ejercicio de supervivencia mental. A base de riñón, ritmo corto y tirando fuertemente en los bastones, superé el calvario para plantarme en la base del último gran puerto: 11 kilómetros más y 850 metros de ascenso hacia el Coll d'Ordino (1.980 m) a las 04:25 AM.


Final: Sorpresa y gloria de la mano de Depa en Ordino

Seis kilómetros de descenso neto separaban el Coll d'Ordino de la meta. El tramo combinó la técnica de un bosque húmedo con revueltas de prados y bordas tradicionales. Al pisar el asfalto del casco urbano de Ordino, las luces del pueblo iluminaron su esfuerzo y el dolor muscular se disipó bajo los aplausos del numeroso público congregado.

Al cruzar el arco, la fatiga acumulada dio paso a la incertidumbre. Exhausto pero satisfecho por el rendimiento técnico, cruzaba la línea de meta final a las 08:33 AM con la firme creencia de que había amarrado una muy trabajada segunda posición en su grupo de edad. Fue entonces cuando se desató la magia. El inconfundible y carismático 'speaker' de las UTMB World Series, Depa (José Antonio de Pablo), se acercó al corredor del Pi Tallat micrófono en mano. Con su habitual energía arrolladora, fue el propio Depa quien le dio el notición: "¡No eres segundo, Toni, eres el 1º de tu categoría!".

La sorpresa multiplicó la emoción en la línea de meta. Destrozando su previsión de 30 horas con un crono final de 26h 29m 07s, la magistral gestión táctica y el tesón se tradujeron en la medalla de Oro de la categoría Máster 60, inscribiendo mi nombre con letras doradas en la historia de UTMB Andorra.




lunes, 16 de febrero de 2026

TRAVESSA TRAIL MUNTANYES DE PRADES

Ya hacía tiempo que me rondaba la idea de hacer una 100 millas, distancia a la cual tengo mucho respeto, pero por H o por B, ni encontraba el momento, ni la carrera adecuada para mi. A finales de año, vi una que hacían en Prades, una de la más asequible, por distancia y cercanía de casa, en la cual me apunté antes de que cambiaran el precio. Esta se llama la Travessa Trail, a la cual me enteré después que era la Trail Cat, la cual la edición pasada se hizo en el mes de marzo, eran más km y se disparaba de precio. Un amigo la hizo, pero de tan mal tiempo que hacía, se perdieron algunos por lo cual no pudieron terminar.

El reglamento en sí, era:

Sortida: Prades, 30 de gener a les 12:00h 

  • Distancia: 140 kms

  • Desnivell positiu: 6.000 m+

  • 2 bases de vida i 2 avituallaments

  • 8 punts assistència externa permesa

  • Individual o en equips de 2 persones

  • Recorregut sense baliçar, navegació en GPS (rellotge o dispositiu de mà)

  • Obsequi finisher exclusiu

  • Atorga punts pels index UTMB e ITRA

  • 42h temps màxim Arribada: Prades

Así que pedí fiesta el viernes y fuimos para allí, a recoger el dorsal y dejar las bolsas para las Bases de Vida. Saludar a un par de conocidos. Salida puntual con bastante frio, llevaba las mallas largas y el polar junto con el gorro térmico. Eramos unos 20, agrupados al principio, delante mio iban tres chicos y dos chicas, los cuales sólo los vi en la Base de Vida de Cornudella, porque habían estado neutralizados hasta que amaneciera, por lluvia y alerta amarilla de viento. De Prades hasta el primer Avi. La Mussara, un tramo de 31,6 km y un desnivel 2.600 m tardé 5h,15, de momento iba bastante bien, avituallamiento y a por el 2º tramo, hasta la ermita de Puigcerver, 26,3 km. 2.300 m, 6h, 45, éste tramo lo había hecho antes, para saber lo que me iba a encontrar de noche, lo malo era que teníamos que cruzar riachuelos en el cual se mojaba bastante el pie y no daba tiempo a secarse por sí solo. De noche ya empezamos con alguna salida del track, pero de momento me daba cuenta rápido y desandaba el camino. Avi muy completo, tomé una taza de escudella, una butifarra y un café. Llego una compañera. Cargué un poco los aparatos y salí para el Avi de Cornudella, este tramo era más de bajada, llegó un momento, en que los dedos pequeños de ambos pies me daban unas punzadas que me impedían casi andar, me senté en una piedra, me puse vaselina y recoloqué el calcetín de dedos que antes me había dado buen resultado. Antes de llegar al pueblo de Porrera, empezó a chispear fuerte, tuve que ponerme el chubasquero, y valoré de ponerme el sobrepantalón, pero nada. En el pueblo me cambié de calcetines y poner crema, los pies estaban arrugados de tanta humedad y me empezaban a salir ampollas. Cuando llegué al pueblo de Torroja aquí ya llovía más y recibí una llamada de la organización a las 4,30 preguntándome como me encontraba y si seguía, al cual le dije que sí, sin problemas. Al cruzar un rio, me encontré con uno que hacía la más larga que no encontraba el camino, así que le guié unos kms. Al fin llegamos al Base de Vida de Cornudella, tramo de 32,7 km. Desnivel 2.200 m. 7,30h. Como había comentado, allí estaban todos los corredores neutralizados, también me encontré con Sergi Rodriguez, un ultrero que conozco desde hace 15 años.. Comí un plato de macarrones y unos pasteles, me fui a cambiar las zapatillas Akyra 2 por las Tomir, tenia una ampolla grande como un garbanzo, llena de sangre, La pinche, para que saliera el liquido y vuelta con la crema, ya la vaselina no podía hacer nada. Cuando amaneció, nos dejaron salir, aunque cambiaron el recorrido por otro alternativo para no estar tan expuestos al viento. Ya había dejado de llover, pero hacía bastante frio. Siguiente tramo hasta Avi de Ulldemolins, 25,2 kms 2.600 m desnivel 5,30h, aquí subí al Montsant, el cual se me atragantó un poco, mucho viento helado, el suelo lleno de hielo, pasé mucho frio hasta con los guantes térmicos, se me congelaban las manos... Tuve que parar un rato por una bajona, tomar unos geles y entrar en calor, me llama mi mujer que está en Avi, que allí me espera y de momento no lo veo claro. Una vez coronado, bajo xino xano por una pendiente resbaladiza e inestable, lo que faltaría una caída o lesión, ya que no se ve a nadie por aquí. Llego a duras penas al avi, me alegra ver a la familia, ya decido a acabar aunque sea a rastras, tazón de caldo, unas butis, fruta y seguimos!!! Ya sólo quedan 18 kms. Y 1.750 m, desnivel, pero amigo, que dos subidas quedan.. Voy englobado, un dolor insufrible en la planta de los pies, talones y dedos, y no encuentro ni los geles, cuando veo que ya hemos hecho el desnivel, transitamos por una pista llena de barro, aquí ya era andar con el piloto automático, me iban pasando y saludando los corredores, de la maratón y descontando kms. Tardé 3,43 para llegar a meta.

⛰️ Coll de la Foguina (1,081 m) • ⛰️ Tossal de la Baltasana (1,201 m) • ⛰️ Coll del Bosc (1,090 m) • ⛰️ Roca del Gríngol (1,178 m) • ⛰️ Coll de la Font del Dineral (1,126 m) • ⛰️ Coll de l'Abellera (738 m) • ⛰️ Collada de les Hortasses (782 m) • ⛰️ La Foradada (900 m) • ⛰️ El Colomer (1,007 m) • ⛰️ Coll de la Creu del Pastor Nogués (1,019 m) • ⛰️ El Coll (958 m) • ⛰️ Punta de les Airasses (993 m) • ⛰️ Coll del Pla de l'Agustenc (990 m) • ⛰️ Coll dels Massos (811 m) • ⛰️ Torre de la Perxa o dels Moros (778 m) • ⛰️ Collet de la Bassa (863 m) • ⛰️ Coll del Mort (605 m) • ⛰️ Collet del Mas (473 m) • ⛰️ Collet del Finell (460 m) • ⛰️ Collet dels Cuatre Camins (386 m) • ⛰️ Coll de Conill (475 m) • ⛰️ L'Altar Major (957 m) • ⛰️ Collet Roig (795 m) • ⛰️ Coll d'Albarca (775 m) • ⛰️ El Puntal (1,006 m)

Resumen: Tardé 27, 47 h , según track de la organización 132 k., 7º de la General y 1º Categoría Master 55. A toro pasado, sin tanta agua y con calzado adecuado, se le pueden bajar varias horitas. Como siempre, agradecer el apoyo de mi mujer y familia, y a pensar en la siguiente.








lunes, 27 de octubre de 2025

ULTRA TREPITJA GARROTXA 25

 


Hacía años que no escribía en el Blog, ya por desidia, o bien, por quedar obsoleta esta manera de comunicación, pero para poder contar las vivencias de carreras y no dar la chapa en el Face o Instagram, aquí está bien.

Me dirijo hacia la población de Oix i Monteagut para disputar la Ultra TrepitjaGarrotxa, la cual ya hice la Trail el año 19 y el año pasado la Ultra, a la vez que van recortando kms pero con el mismo desnivel.



Una vez pasado el control, departo un rato con Juan Pallejá, un corredor/marchador de toda la vida, con 63 años ahí está dando caña, capaz después de una carrera, hacer otra al día siguiente... y a la postre el inmediato rival a batir, nos estamos jugando la clasificación de la 13ª Copa de Ultratrails de Catalunya, compuesta de tres pruebas, Prades, Trencacims y ésta.

Salimos hacia el primer control, 5 kms con 446 m+, dan 1 hora, creo que los tiempos de corte son muy rígidos, no querrán hacer noche los de la organización.... En los primeros compases, ya me empieza a doler el metatarso del pie derecho, vamos bien... Seguimos hacia el 2º Control, bajada de 6,7 kms. con trastarazo incluido, sin consecuencias pero se me para el reloj 10 minutos hasta que me doy cuenta, cruzamos un rio, mojandonos los pies, ya que no hay vado, y llegamos a Beget después de unos km por carretera, donde se inicia el primer pepino de la jornada... De Beget a Coll de Boix, en constante subida, 6 km. 720+, Seguimos subiendo 620 m. hasta la cima del Montnegre para hacer una bajada de 1.050 m- bastante sucia de piedras y ramas hasta el refugio de Talaixá, en 10 kms. Aquí vamos haciendo la goma con un par de jóvenes franceses, bastante maleducados y poca empatía con toda la gente. Avi bastante completo, seguimos bajando 552 m. bastante técnico, llegamos a la carretera donde se separa la Ultra de la Trail, y empieza la subida. Mientras bajaba, he notado que se me ha roto la punta del calcetín izquierdo, parece una tontería, pero se me queda aprisionado el dedo gordo por el agujero, y me lo va escañando mientras que los otros dedos me quedan agarrotados... (nota mental, llevar siempre calcetines de repuesto) y tengo que ir flexionando el pie derecho por el dolor del metatarso. Es un dolor leve, pero puñetero. 



Volvemos a subir hacia el refugio de Can Agustí de Riu, 381 m. en 7,3 km avi. donde hay pasta, me tomo un batido de proteínas con los franceses y Joan. Ahora empieza la fiesta, una subidita de 858 m. por roca y carena, donde me van dejando atrás el grupo perseguidor, tardo menos que el año pasado pero ellos están más fuertes, una vez coronada, bajada otra vez pestosa, 460 m- en 6,7 km. Hasta avi del Coll del Riu, 3,6 km. en el que me encuentro a Pau Tribiel, un amiguete, que está recuperando de una lesión y ahí está el tío... hasta Sant Andreu Guitarriu, bajada llena de saltitos 5 km. Con 680 m- hasta el camping de Sadernes, último control antes de la subidita, 9 km. 530 m+ y bajada interminable de 405 m-, donde me pasan dos corredores, y con la esperanza de llegar sin tener que ponerme el frontal. Al final 11,03 para los 59 kms y casí 4000 m positivos, 41 de la general de 51 llegados y 5º de mi categoría. Sensaciones musculares muy buenas, gestione la alimentación alternando cada hora una barrita y luego un gel, y una pastilla de sales cada hora. En subida, notaba que iba algo corto de fuerza y en bajada por culpa de los pies, no iba cómodo. Las zapatillas utilizadas las Tomir 1, e ir comprobando si son culpa de ellas lo del metatarso o algún otro problema. También venía con un poco de dolor en el tobillo izquierdo de sendas torceduras, pero no me dio problemas con la tobillera. El ambiente de la llegada, desangelado, ni el fotógrafo estaba por la labor, otra vez control de material, comer una hamburguesa y para casa. Avis correctos, organización más para los pros, señalización muy buena y la ruta, bastante técnica, aquí se viene a subir y a bajar... El año pasado, con 2 o 3 km más pero el mismo desnivel, y 1 hora más, acabé 3º de la categoría, pero con los puntos conseguidos, he acabado la 13ª Copa de Ultratrail, como tercer Master.



domingo, 20 de junio de 2021

ULTRA D´ENSIJA



Tras poder hacer un par de semanas de vacaciones, hago un pequeño stage en la Pobla de Lillet, para aclimatarme un poco a la altura, hace mucho tiempo que no hago ninguna cursa de alta montaña. Alterno días de subidas a pie con días alternos de bici, hasta que el lunes de antes hago un pequeño reconocimiento del terreno, La salida es puntual de la plaza, la gente sale disparada, con una subida continua hasta Rasos del Baix, en 10 km, 1.200+ que ya te dejan extenuado, una bajada 7 km, voy hablando con un compañero, subimos a 2º pico hacia Rocas Blancas, cortito pero vistas de paredes de roca, bajamos hasta Saldes, km, 30 pasando por un cañón y varios riachuelos, avituallo bien, paso el rio mojándome los pies, subida continua hasta el refugio Ensija, pasando por rio Saldes, el camino Cavall del Vents, Coll Ginebrer, Font Freda y un torrente de rocas. En la cima nos llueve un poco, me pongo el chubasquero y no me lo quito hasta el final.

 



Bajamos por la Canal del Caçador, muy resbaladiza por piedra suelta, hasta Rasos, no paro en el avi, al cruzar una carretera pasa un coche y si no me doy cuenta, me lleva por delante......Me sorprende una subida dura que no tenía prevista, 400+ en 2 km., llevando 45km y casi 3000 +... Una vez corono Rasos, es casi todo bajada, terreno muy embarrado hasta el refugio Rasos, bajada por la canal que se hace hasta Manresa, salimos a una carretera, al final ultimo avi, dicen que hay que subir a Caralbs.. adelanto a un par de corredores, el 90% del circuito ande sólo. Salí como siempre de los últimos, de 113 inscritos, llegaron 93, llegué el 84, de los últimos pero muy satisfecho del trabajo. La bajada de Caralbs a Berga, un suplicio, las piedras redondas mojadas no eran más que una pista de patinaje, las Xodus con 600 km, se comportaron como unas campeonas, si llego a ir con las RESPONSIV ULTRA RAIDLIGHT me mato... nada más un culatazo al pisar una gran piedra mojada. El camino que sube hasta Caralbs muy bonito. Al final y según la organización 60 km. Y 3413 desnivel. Aunque yo lleva geles, avis pobres, isotónica de polvo, hecho en falta membrillo y frutos secos, no hace mucha calor, pero si que serían justos para agua. Hay algunos puntos conflictivo que se hecha de menos algún voluntario, y en los avis un poco de información real, no que ahora viene una subidita, ya sabemos que hay que mentir, pero... 12,50 horas y 5º categoría de 7. Tiempo muy mejorable pero creo que 15 horas, no está al alcance de todos.

sábado, 15 de mayo de 2021

TRAVESSADEL MONTSENY

 


Hacía tanto tiempo que no escribía.... No por falta de ganas, sino a causa de la Covid, que se fueron a norris todas las carreras y diversas lesiones, a la recuperación de clavícula y a la fascia del talón, añadir una lumbalgia que fui arrastrando durante un mes a primeros de año, y unas molestias en las rodillas por la cara interna y laterales por hacer series por el rio.. Bueno, empecé a caminar y hacer algo de desnivel, descubrí unos senderos limpios por mi zona habitual de entrenos y por allí fui haciendo. Total, que veo que hay una Travessa en el Montseny y dedico algunos días de entreno para reconocer la zona,la cual conozco de la bajada de Collformic a Aiguafreda por la Matagalls y alguna zona por la Ultra que discurre por ahí.

La salida no es circular, voy hasta Gualba en coche y desde allí nos llevan hasta la salida en Aiguafreda. Con las restricciones sanitarias, salimos por cajones, el cual es que a medida que llegaban los autobuses, les daban la salida, así que no salimos todos juntos. Nada más salir, decido parar a recolocarme las cosas, ya que en el autobús no me dio tiempo, total que salí el último de mi grupo.

HOJA DE RUTA:


La caminata, que rodea el macizo del Montseny, consta de un recorrido de 47km de distancia y unos exigentes 5.000m de desnivel acumulado. El circuito, con salida en Aiguafreda y llegada en Gualba, pasa por diferentes lugares emblemáticos del Parque Natural del Montseny como el Tagamanent, el Matagalls, Les Agudes, el Turó del Home o el pantano de Santa Fe.


ESTADISTICAS: 48 km en 8,10 h con un desnivel acumulado de 4.800 m, llegando en la posición 30 de 250 corredores.


Bonito recorrido y avis pobres, regalo de camiseta y buff. Las sensaciones fueron de estar al 75%.